Ella es aún muy niña, pero no lo muestra. Muestra un camino de responsabilidad, de dejar de lado salir y quedarse estudiando un día de octubre o de marzo. Ella es la cabeza amueblada, que para todos tiene tiempo. No necesita que le ayuden (o eso hace creer). Pero cuando está sola aún le gusta jugar a juegos de facebook, le gusta bailar sin preocupaciones y le falla tanto la memoria que tiene que llevar agenda, pero no la típica seria y normal, para ella tiene que llevar algo más.
Aún le brillan los ojos con libros de dibujos y con juguetes para niños. Le encanta perderse en tiendas de juguetes y siempre busca un puzzle a tener pendiente.
Ella muestra que es independiente, que las cosas se tienen que poner muy crudas para necesitar ayuda. Y que puede con los obstáculos que le ponen delante.
Pero necesita ayuda mil veces, aunque la pide a su manera. No es perfecta ni tiene superpoderes. Le gusta correr y reír cuál niño y le encanta soñar con su futura casa y la biblioteca que quiere armar en ella. Le gusta distraer la mente, pero es tan distraída que se le van los años con el mismo puzzle.
15 de mayo de 2017
19 de febrero de 2017
Domingos
Dormir a tu lado, despertar con tus besos, dar vueltas en la cama mientras hablamos del desayuno, kilómetros recorridos, sueños, ganas y que todo huela a nosotros.
No hay buenos días, hay buenas noches y buenos domingos, despertar a besos y a sexo de ese que nos hace pensar en llevarnos mejor de lo que ya nos llevamos.
Olor dulce en la casa, gofres en el horno, tus besos en el cuello desde la espalda y yo que me derrito como el chocolate del desayuno. Nesquik para desayunar, tú mirándome y a mi que ya con eso me suben las ganas de no separarme de ti.
Domingos distintos, inesperados y de no cansarme nunca de ti. De besarte, abrazarte y pensar que es un sueño. De comida asiática, de besos, de risas de compartir, porque en realidad quiero compartir contigo todo. Y que lo único que me venga a la mente es que aquí no estamos solos.
Quiero mañanas de resaca de noches sin dormir, de comernos con la mirada y con los besos. Mañanas y días completos de no salir de la cama porque en realidad todo lo que quiero lo tengo contigo a mi lado. Días de remolonear, de dar vueltas, de morderte el labio y de distraerte, porque no me gusta que llegues tarde, pero no quiero que te marches.
Todos y uno a uno, los venceremos juntos.-
Pd: Contigo desaparecen todos mis miedos. Sólo necesito tus besos.
No hay buenos días, hay buenas noches y buenos domingos, despertar a besos y a sexo de ese que nos hace pensar en llevarnos mejor de lo que ya nos llevamos.
Olor dulce en la casa, gofres en el horno, tus besos en el cuello desde la espalda y yo que me derrito como el chocolate del desayuno. Nesquik para desayunar, tú mirándome y a mi que ya con eso me suben las ganas de no separarme de ti.
Domingos distintos, inesperados y de no cansarme nunca de ti. De besarte, abrazarte y pensar que es un sueño. De comida asiática, de besos, de risas de compartir, porque en realidad quiero compartir contigo todo. Y que lo único que me venga a la mente es que aquí no estamos solos.
Quiero mañanas de resaca de noches sin dormir, de comernos con la mirada y con los besos. Mañanas y días completos de no salir de la cama porque en realidad todo lo que quiero lo tengo contigo a mi lado. Días de remolonear, de dar vueltas, de morderte el labio y de distraerte, porque no me gusta que llegues tarde, pero no quiero que te marches.
Todos y uno a uno, los venceremos juntos.-
Pd: Contigo desaparecen todos mis miedos. Sólo necesito tus besos.
6 de febrero de 2017
Tardes.
Una vez más voy de camino a la capital, otro viaje, distinto destino, cruce de trenes, cruce de vidas. Y si es que algo sabía era que Madrid me traería algo especial, no sabía hasta qué punto, ni en qué relación. No sabía nada, pero Madrid no defrauda nunca. Siempre me hace volver.
Vuelvo a mi vida, a retomar viejas y preciosas costumbres. Como dar los buenos días con una sonrisa, aunque me muera de sueño. De sonreír hasta que duele la mandíbula. De llorar si me apetece, de extrañar y de querer. De amar. De saber decir de nuevo que hay que arriesgar. Porque este viaje al fin y al cabo es un riesgo.
Pero sé que este riesgo tiene nombre y que si lo necesito, también tendrá colchón que me salve de la caída al vacío.
Aunque si hay que hablar de riesgos, el mayor riesgo es enamorarme. Estar cual adolescente de 16 y saber que la hostia puede ser tremenda, pero confiar en que él está y estará.
No hay mejores regalos que los que guardan historia, guardan detalles y son algo especial por lo que significan para las partes directamente implicadas.
Gracias por todo lo de hasta ahora y lo que sé que vendrá.
"Todos y uno a uno, los venceremos juntos".-
Vuelvo a mi vida, a retomar viejas y preciosas costumbres. Como dar los buenos días con una sonrisa, aunque me muera de sueño. De sonreír hasta que duele la mandíbula. De llorar si me apetece, de extrañar y de querer. De amar. De saber decir de nuevo que hay que arriesgar. Porque este viaje al fin y al cabo es un riesgo.
Pero sé que este riesgo tiene nombre y que si lo necesito, también tendrá colchón que me salve de la caída al vacío.
Aunque si hay que hablar de riesgos, el mayor riesgo es enamorarme. Estar cual adolescente de 16 y saber que la hostia puede ser tremenda, pero confiar en que él está y estará.
No hay mejores regalos que los que guardan historia, guardan detalles y son algo especial por lo que significan para las partes directamente implicadas.
Gracias por todo lo de hasta ahora y lo que sé que vendrá.
"Todos y uno a uno, los venceremos juntos".-
4 de febrero de 2017
Madrid y su magia
Me mudé a Madrid, aunque sólo sea algo temporal por el momento. Y volvió a hacer de las suyas, volvió a hacerme pensar, a hacerme sentir y poner sentimientos a flor de piel.
Madrid, que yo te quiero, pero me sacas de mis casillas.
Pues ahora, aquí tumbada yo pienso más, tranquilamente, veo los sentimientos que tengo a flor de piel y empiezo a plantearme miedos, porque sí, yo tengo miedos.
La gente me ve como alguien valiente, luchadora, pero tengo miedos y uno de ellos es la posibilidad de estar enamorándome de nuevo. Porque si no, no me explico las ganas de verle y todo lo que un simple "te quiero" suyo me despierta.
Madrid, que yo te quiero, pero me sacas de mis casillas.
Pues ahora, aquí tumbada yo pienso más, tranquilamente, veo los sentimientos que tengo a flor de piel y empiezo a plantearme miedos, porque sí, yo tengo miedos.
La gente me ve como alguien valiente, luchadora, pero tengo miedos y uno de ellos es la posibilidad de estar enamorándome de nuevo. Porque si no, no me explico las ganas de verle y todo lo que un simple "te quiero" suyo me despierta.
26 de agosto de 2016
Que las marcas de ayer sean aprendizaje. No te rindas, me dijo un día. Persigue lo que quieres si realmente lo quieres. Sé feliz y nunca hagas caso de las voces que quieren controlarte. Y ha llegado un día en el que no sé ni lo que quiero. Y si no sé qué quiero, ¿cómo puedo continuar el camino?
Ahora me vendría bien una conversación como las que teníamos esas noches después de cenar, cuando preguntabas por cómo iba el colegio. Echo de menos muchas cosas, a veces siento que estás, pero me vendría bien uno de esos consejos.
¿Qué estoy haciendo? Siento que echo a perder todo aquello que me importaba. Siento tantas cosas, que ya no sé distinguir la tristeza de la apatía. No sé cómo hago daño a aquellos que me han importado, y me importan. Y sigo sin tener respuesta de cómo continuar con esta parte de mi vida.
Hoy es una de esas noches en las que tendría que poder llamarte y decirte "papá, necesito tu ayuda". Y que mal lo paso sabiendo que no es posible.
L.
13 de enero de 2015
Cosas que estaban escondidas.
Que los corazones rotos se recuperan con cuidados, pero las decepciones, mentiras y demás, eso no se va ni con lejía.
Y luego existe
gente que pide mucho, que desconfia hasta de su propia sombra y simplemente se
va con alguien que le demuestra las cosas aunque sea una interpretación,
una actuación. Es que parece mentira que justo luego seais la misma gente la
que dice "como puede estar con fulanito", "no pegan
nada", "con lo mono/a que es el/ella"... Que no importa el
fisico para alguien a quien le juegan la misma una y otra vez. Importa
un pepino el físico si te demuestra que de verdad te quiere. Por que al fin y
al cabo... Las palabras se las lleva el viento.
Es que ha sido
quien ha hecho que entienda "autoestima" y "confianza" como
conceptos. Que le quiero y punto. Si no os gusta, daros la vuelta. Pero
a mi no me vengáis diciendo que no es para mi. Y sí. Le quiero. Punto.
No hay más.
Pd: publico esto ahora porque me siento un poco así. Veo que algunas almas caritativas vendrán pronto con sacos llenos de "¿cómo puede ser?" y me hierve la sangre.
A veces, que una chica o un chico sea guapa/o no significa que vaya a buscar a otro que lo se aún más, sobre todo si encuentra a alguien que le hace especial y no por el físico.
Pd: publico esto ahora porque me siento un poco así. Veo que algunas almas caritativas vendrán pronto con sacos llenos de "¿cómo puede ser?" y me hierve la sangre.
A veces, que una chica o un chico sea guapa/o no significa que vaya a buscar a otro que lo se aún más, sobre todo si encuentra a alguien que le hace especial y no por el físico.
12 de enero de 2015
1 año vuela, casi 5 son imperceptibles.
Hemos empezado un nuevo año y lo que veo es que se acerca una fecha, la de 4 años con su ausencia. Hoy me he levantado pensando que esto sin él no tiene mucho sentido, pero estoy aquí y la verdad, siento que ha sido gracias a todo lo que me enseñó de forma indirecta.
En ese mismo año, en noviembre jamás pensé que sería la última celebración, por algo que yo había hecho, que estaría con él. Navidad fue algo amarga, Pero cuánto me arrepentí de todo cuando llegó el día. Abril asomó por la puerta y jamás pensé que acabando un segundo de bachiller me encontraría con la pérdida más grande que nunca había tenido...
(Nunca me falla.)
Y de la misma forma que algunas llegaron, otros me demostraron que la verdadera amistad no se encuentra en cualquier sitio. Me demostraron que en las malas están quienes te quieren y te conocen realmente, que algunos sólo cumplen por cumplir y que a esos hay que quitarlos de raíz, aunque duela.
Y otros, no sólo te acompañan en las malas, sabiendo que su apoyo es lo que más necesitas, sino que siguen siendo tu bastón, aunque luego te alejes, aunque no se sabe muy bien porqué, todo vaya quedando en bonitos recuerdos.
Pero sabes que esa época fue mejor porque ellos te quisieron apoyar, no les importó nada y decidieron estar ahí para lo que necesitaras. O incluso para tocarte las narices un sábado a las 8 de la mañana, o para cantarte un cumpleaños feliz por el pueblo de al lado a las 12 de la noche. No te abandonaron. Y de ello no puedes no sentirte orgullosa.

Pero que un año empiece mal no significa que tenga que acabar mal.
Algunas personas se van, pero aparecen proyectos.
Y yo, siempre tan yo, y con el afán de ayudar me metí a un proyecto más grande de lo que jamás pensé. Voluntaria en las JMJ.
Conocí a gente piradísima, franceses que parecían recién salidos del manicomio. Pero con los que tuve el placer de compartir días increíbles. No solo en casa, sino también en la recta final en Madrid.
Cuándo volví me sentí algo decepcionada por el viaje, pero estaba feliz porque lo que me llevaba no era sólo el recuerdo de unos cuantos días en la capital, si no el recuerdo permanente de gente estupenda de otro país.
Gente con la que aún tengo contacto.
Y el año puede acabar con alguna decepción como el no haber podido irte a estudiar lo que estabas deseando.
Pero tras un verano de no parar y de estudiar, porque había que recuperar historia, me sentí orgullosa de que al menos cumplí mi primer objetivo marcado años atrás, titularme en bachiller cuando correspondía a los 18.
Y entré al ciclo, seguir estudiando, descubriendo cosas nuevas y seguir para adelante.
2012 se presentó de lo más bonito, con el viaje a la capital más esperado, esta vez no sería un ida y vuelta, sino una ida con varios días que prometían. Y así fue, comenzando desde Debod y acabando en Escorial.
Y no sólo es estar con ella, es compartir con varias personas que te apoyaron en tus peores momentos que sigues adelante gracias a ellos.
Os presento a mi turismólogo preferido, La de risas que ha conseguido sacarme, lo bien que me lo pasé en aquel paseo, nada, nunca, podrán quitarme el recuerdo de un amigo como él.
El culpable de que ahora estudie Psicología, el que en su día supo darme las fuerzas para que no abandonara mi propósito de bachiller.
Y también trajo sorpresas, muy buenas, mientras estudiaba recibí esta foto. Con las dos chicas que mejor me han llegado a conocer y sólo a partir de un libro.
Fue un año bonito, que lo único que tuvo de negativo fue que no saliera del pueblo. Pero que me trajo muchos propósitos para el futuro y que me animó a luchar por todo lo que deseaba.
Fue el año de visitar la capital mil veces y de enamorarme un poquito más en cada uno de esos viajes.
El último viaje que hice a la capital fue de una semana, en ese mismo verano, para despedirme y darle una sorpresa a mi Nana, que se me fue a Milán como Erasmus.
Quizá ese verano fue el que más me cambió, el que me condujo a hincar codos todo lo que podía y el que me demostró que a veces, aunque no todo vaya como esperamos, pero siempre existe un resultado positivo.
Las risas en medio de Callao, o de Sol, O haciendo fotos que al verlas recuerdas ese mismo instante.
Esos días no sabes muy bien cómo, pero se quedan y nunca se olvidan, como mucho se guardan en cajitas para que otros puedan llegar.
Para conseguir aprobar y pasar un verano de reencuentros con personitas pequeñas pero grandes, gigantes, por dentro, que echabas de menos. Que son como una segunda familia, que da lo mismo como llegaran, simplemente han estado ahí si lo has necesitado.
Personas que te animan, te dan fuerzas para luchar y para que no decaigas ante la espera que se presenta.
Cambios, universidad y veranos de los que es imposible no acordarse.
Un 2013 con obstáculos, con una cuesta arriba al darte cuenta que te marchas de casa para una larga temporada.
Que hay alguien que falta, que no puedes compartir el logro con quien más lo necesitas.
Consigues llegar a un sitio, por esa persona que hace un año y medio te dejó, pero no puedes mostrarle que es gracias a él.
Y en esos momentos, lo mejor es compartirlo con la familia.
Quien diga que salir en familia no tiene gracia, miente, mis mejores navidades sin duda las tengo compartidas con la familia.
No hay forma humana de explicar que, a veces, el mejor apoyo ante una dificultad, es aquel que te brinda la gente que te ha visto crecer.
Sin duda, despedir un año duro es quizá lo más sencillo, pero te da miedo que el que entra sea igual.
Pero mi 2014 vino cargado de sorpresas, de promesas de disfrutarlo en viajes y planes que no pensaste que podrían pasar.
Por ejemplo, que se te presente un mayo abierto con las primeras vacaciones que compartí junto con ella en la playa (quedarse como cangrejo incluido), con mojitos, noches de sangría y monitores con los que reírse era la orden del día.
Días en la universidad con gente que acaba por convertirse como tus hermanos de clase, que solo con verte ya te pueden decir "vete a tu casa y recupérate" o simplemente te abren el día con risas imposibles de aguantar.
Gente, que acaba ganándose un hueco en tu lista de "valedores".
Y aquí es cuando se me demuestra lo que se dice en la película de Alicia, respecto a las personas que están locas, "Las mejores personas, lo están".
También llegaron conciertos muy esperados, con el encuentro pertinente con gente impertinente.
¿Hay aún personas que con una guitarra, su voz y su poesía pueda hacerte sentir o llorar cómo si hablara de ti? Sí, él es Andrés Suárez.
Hace unos días se despidió de Moraima en Madrid, ante 6000 personas, un "Entradas agotadas" en un Vistalegre que me hubiese encantado ver y no pudo ser.
Pero yo me quedé con el recuerdo de dos conciertos suyos, uno de ellos en mayo.
Ese mismo mes de mayo que me hizo darme cuenta que ya me quedaba poco para terminar mi primer año en la universidad, lejos de casa.
Y siempre que acaba un curso, se empieza otro, esta vez con una bienvenida distinta. Mis primeras paellas, compartidas con la gente que pueden considerar como quieran, pero que son personas que al menos, están tan pirados como tú mismo para seguir metidos de lleno en eso que llaman Psicología y que cada vez que empieza una nueva asignatura piensas: "¿quién lleva razón?".
Lo que mejor llevo de estar aquí sin duda es que en mitad de octubre aún haga un sol espectacular y un calor para estar en la piscina metida todo el día.
Y esos días de sol, conociendo a gente y de risas y bailes y canciones, son muchísimo mejores.
Y para acabar, me despido de este balance añadiendo que es reconfortante ver que llegas a un sitio y los raros son los propios ciudadanos, porque estás en tierra invadida de paisanos.
Ya puedes estar estudiando ingeniería, ade, psicología o periodismo. En esta universidad te encontrarás con un manchego al menos y de momento mi búsqueda sigue demostrándome que estaremos en medio de todo, pero que también somos los más salados, majos y lo más loco que te puedes echar a la cara. Ríete y disfruta de la compañía, te pueden regalar noches imposibles.
Mi primera nochevieja universitaria. Mi segundo año diciendo "hasta luego" estudiando lejos de casa. Pero he de decir que este 2014 me ha traído las mejores sorpresas de la vida.
-te quiero 13 :)
Mi balance: toda pérdida trae una ganancia. Y gracias a cada uno por lo que me habéis hecho ganar.
Esto es como un balance, un balance de los cambios desde que él se fue, aunque en realidad todo comenzó unos meses antes, cuando un 1 de julio decidí llevar a cabo la locura más grande de mi vida, ir a Madrid a conocer a una de las personas que más me ha apoyado.
En ese mismo año, en noviembre jamás pensé que sería la última celebración, por algo que yo había hecho, que estaría con él. Navidad fue algo amarga, Pero cuánto me arrepentí de todo cuando llegó el día. Abril asomó por la puerta y jamás pensé que acabando un segundo de bachiller me encontraría con la pérdida más grande que nunca había tenido...
Pero como ya adelanté, Ella estaba ahí, presente.
(Nunca me falla.)
No de forma física, aunque sí que apareció más tarde para poder abrazarla.
Os prometo, que nunca me sentí tan libre, como en el momento en que la vi, paseando por mi pueblo, a una chica de ciudad, y poder sentirme orgullosa de saber que era mi amiga.
A veces la distancia juega malas pasadas, pero en este caso me demostró con creces que un amigo es un tesoro. Y ella es uno de mis mayores tesoros desde que apareció.
Y de la misma forma que algunas llegaron, otros me demostraron que la verdadera amistad no se encuentra en cualquier sitio. Me demostraron que en las malas están quienes te quieren y te conocen realmente, que algunos sólo cumplen por cumplir y que a esos hay que quitarlos de raíz, aunque duela. Pero sabes que esa época fue mejor porque ellos te quisieron apoyar, no les importó nada y decidieron estar ahí para lo que necesitaras. O incluso para tocarte las narices un sábado a las 8 de la mañana, o para cantarte un cumpleaños feliz por el pueblo de al lado a las 12 de la noche. No te abandonaron. Y de ello no puedes no sentirte orgullosa.

Pero que un año empiece mal no significa que tenga que acabar mal.
Algunas personas se van, pero aparecen proyectos.
Y yo, siempre tan yo, y con el afán de ayudar me metí a un proyecto más grande de lo que jamás pensé. Voluntaria en las JMJ.
Conocí a gente piradísima, franceses que parecían recién salidos del manicomio. Pero con los que tuve el placer de compartir días increíbles. No solo en casa, sino también en la recta final en Madrid.
Cuándo volví me sentí algo decepcionada por el viaje, pero estaba feliz porque lo que me llevaba no era sólo el recuerdo de unos cuantos días en la capital, si no el recuerdo permanente de gente estupenda de otro país.
Gente con la que aún tengo contacto.
Y el año puede acabar con alguna decepción como el no haber podido irte a estudiar lo que estabas deseando.
Pero tras un verano de no parar y de estudiar, porque había que recuperar historia, me sentí orgullosa de que al menos cumplí mi primer objetivo marcado años atrás, titularme en bachiller cuando correspondía a los 18.
Y entré al ciclo, seguir estudiando, descubriendo cosas nuevas y seguir para adelante.
2012 se presentó de lo más bonito, con el viaje a la capital más esperado, esta vez no sería un ida y vuelta, sino una ida con varios días que prometían. Y así fue, comenzando desde Debod y acabando en Escorial.
Y no sólo es estar con ella, es compartir con varias personas que te apoyaron en tus peores momentos que sigues adelante gracias a ellos.
Os presento a mi turismólogo preferido, La de risas que ha conseguido sacarme, lo bien que me lo pasé en aquel paseo, nada, nunca, podrán quitarme el recuerdo de un amigo como él.
El culpable de que ahora estudie Psicología, el que en su día supo darme las fuerzas para que no abandonara mi propósito de bachiller.
Y también trajo sorpresas, muy buenas, mientras estudiaba recibí esta foto. Con las dos chicas que mejor me han llegado a conocer y sólo a partir de un libro.
Fue un año bonito, que lo único que tuvo de negativo fue que no saliera del pueblo. Pero que me trajo muchos propósitos para el futuro y que me animó a luchar por todo lo que deseaba.
Fue el año de visitar la capital mil veces y de enamorarme un poquito más en cada uno de esos viajes.
El último viaje que hice a la capital fue de una semana, en ese mismo verano, para despedirme y darle una sorpresa a mi Nana, que se me fue a Milán como Erasmus.
Quizá ese verano fue el que más me cambió, el que me condujo a hincar codos todo lo que podía y el que me demostró que a veces, aunque no todo vaya como esperamos, pero siempre existe un resultado positivo.
Las risas en medio de Callao, o de Sol, O haciendo fotos que al verlas recuerdas ese mismo instante.
Esos días no sabes muy bien cómo, pero se quedan y nunca se olvidan, como mucho se guardan en cajitas para que otros puedan llegar.
Y a partir de ahí, pasaron muchos amaneceres, conciertos sorpresa, salidas con la familia, estudios, biblioteca como segunda casa y otras cuantas más.
Saltos de año, 2013 y todos sus atardeceres estudiando para conseguir el objetivo final...
Personas que te animan, te dan fuerzas para luchar y para que no decaigas ante la espera que se presenta.
Cambios, universidad y veranos de los que es imposible no acordarse.
Un 2013 con obstáculos, con una cuesta arriba al darte cuenta que te marchas de casa para una larga temporada.
Que hay alguien que falta, que no puedes compartir el logro con quien más lo necesitas.
Consigues llegar a un sitio, por esa persona que hace un año y medio te dejó, pero no puedes mostrarle que es gracias a él.
Y en esos momentos, lo mejor es compartirlo con la familia.
Quien diga que salir en familia no tiene gracia, miente, mis mejores navidades sin duda las tengo compartidas con la familia.
No hay forma humana de explicar que, a veces, el mejor apoyo ante una dificultad, es aquel que te brinda la gente que te ha visto crecer.
Sin duda, despedir un año duro es quizá lo más sencillo, pero te da miedo que el que entra sea igual.
Pero mi 2014 vino cargado de sorpresas, de promesas de disfrutarlo en viajes y planes que no pensaste que podrían pasar.
Por ejemplo, que se te presente un mayo abierto con las primeras vacaciones que compartí junto con ella en la playa (quedarse como cangrejo incluido), con mojitos, noches de sangría y monitores con los que reírse era la orden del día.
Días en la universidad con gente que acaba por convertirse como tus hermanos de clase, que solo con verte ya te pueden decir "vete a tu casa y recupérate" o simplemente te abren el día con risas imposibles de aguantar.
Gente, que acaba ganándose un hueco en tu lista de "valedores".
Y aquí es cuando se me demuestra lo que se dice en la película de Alicia, respecto a las personas que están locas, "Las mejores personas, lo están".
También llegaron conciertos muy esperados, con el encuentro pertinente con gente impertinente.
¿Hay aún personas que con una guitarra, su voz y su poesía pueda hacerte sentir o llorar cómo si hablara de ti? Sí, él es Andrés Suárez.
Hace unos días se despidió de Moraima en Madrid, ante 6000 personas, un "Entradas agotadas" en un Vistalegre que me hubiese encantado ver y no pudo ser.
Pero yo me quedé con el recuerdo de dos conciertos suyos, uno de ellos en mayo.
Y siempre que acaba un curso, se empieza otro, esta vez con una bienvenida distinta. Mis primeras paellas, compartidas con la gente que pueden considerar como quieran, pero que son personas que al menos, están tan pirados como tú mismo para seguir metidos de lleno en eso que llaman Psicología y que cada vez que empieza una nueva asignatura piensas: "¿quién lleva razón?".
Lo que mejor llevo de estar aquí sin duda es que en mitad de octubre aún haga un sol espectacular y un calor para estar en la piscina metida todo el día.
Y esos días de sol, conociendo a gente y de risas y bailes y canciones, son muchísimo mejores.
Y para acabar, me despido de este balance añadiendo que es reconfortante ver que llegas a un sitio y los raros son los propios ciudadanos, porque estás en tierra invadida de paisanos.
Ya puedes estar estudiando ingeniería, ade, psicología o periodismo. En esta universidad te encontrarás con un manchego al menos y de momento mi búsqueda sigue demostrándome que estaremos en medio de todo, pero que también somos los más salados, majos y lo más loco que te puedes echar a la cara. Ríete y disfruta de la compañía, te pueden regalar noches imposibles.
Mi primera nochevieja universitaria. Mi segundo año diciendo "hasta luego" estudiando lejos de casa. Pero he de decir que este 2014 me ha traído las mejores sorpresas de la vida.
Incluso me ha invitado a sacar cositas antiguas relacionadas con personas que aún sin saber cómo siguen conmigo.
Es el primer mes de una larga lista. Sólo espero que pasen otros 8 años y aún sigamos así.
-te quiero 13 :)
Mi balance: toda pérdida trae una ganancia. Y gracias a cada uno por lo que me habéis hecho ganar.
23 de noviembre de 2014
Me apetece escribir, realmente me apetece escribirle a él, pero me ha dejado claro de una manera algo extraña, como suele suceder, que no quiere saber nada de mi. Ni verme en pintura.
Y después de esto me viene gente diciendo que no es la más indicada para según qué cosas, yo no puedo aguantarme la risa. Si ellos no son los más indicados, ¿yo dónde quedo? ¿En el hueco de los imposibles? No, no os acerquéis a mí, tengo una fuerza invisible especial que hará que detésteis a cualquier persona del sexo femenino, u os haga dar cuenta que vuestra expareja era mejor de lo que pensabais.
Sí, esa parece ser mi historia, me resulta cómica.
Y después de esto me viene gente diciendo que no es la más indicada para según qué cosas, yo no puedo aguantarme la risa. Si ellos no son los más indicados, ¿yo dónde quedo? ¿En el hueco de los imposibles? No, no os acerquéis a mí, tengo una fuerza invisible especial que hará que detésteis a cualquier persona del sexo femenino, u os haga dar cuenta que vuestra expareja era mejor de lo que pensabais.
Sí, esa parece ser mi historia, me resulta cómica.
3 de noviembre de 2014
Mentiras y otras... ¿verdades?
"Empecemos a contar mentiras. Empiezo yo. Te diré que te odio, que acepto tus invitaciones por pena y que cuando me presentas como una amiga no me duele nada, me da lo mismo y no le doy más vueltas.
Dime que no me quieres tú tampoco, que no me regalas las sonrisas porque no sabes que me encanta verte reír. Seguro que no tengo razón alguna en lo que digo. ¿Porqué la iba a tener? Simplemente somos amigos, o eso hacemos ver y creer al resto del mundo y a nosotros mismos.
Siempre se empieza igual, "no te quiero, sólo eres mi amiga". Pero todo acaba al revés, con mentiras para ambos porque somos miedosos y huimos, de todo aquello que nos promete felicidad simplemente por estar al lado de la otra persona.
Ahora es cuando yo sigo con mi mentira propia y me repito que no te echo de menos, que no extraño tus insultos, que para nada anhelo tus idas de pinzas y que jamás desee despertar al lado tuyo, cualquier día de la semana, con una camiseta tuya puesta.
Claro que no recuerdo las conversaciones que teníamos a las tantas de la madrugada al volver a casa en verano. He olvidado todo de ti, hasta tu aroma."
Todos los días quiero escribir lo mismo, negar todo, negármelo a mi misma por si hace efecto, Pero luego pienso en la idiotez que intento hacer, porque es imposible olvidarse de algo que jamás se ha tenido. Es un sin sentido borrar a alguien que apenas ha estado en tu vida. Es algo inusual tener que quitarse un aroma que solo oliste una noche entre decenas.
Sigo con mis idioteces, tonterías y demás sin sentidos que escriben mi vida. Aquí, en algún lugar del mundo, en un nuevo punto de esta ciudad.
No preocuparse, empiezo a hacerme a eso de no ver las estrellas, de no sentir los grillos, Empiezo a dejar de sentir vacío. Sólo siento añoranza de vez en cuando, sobre todo si me enseñan algo que me haga recordar, pero es pasajero.
Aprendo a vivir con sentimientos que eran nuevos.
Dime que no me quieres tú tampoco, que no me regalas las sonrisas porque no sabes que me encanta verte reír. Seguro que no tengo razón alguna en lo que digo. ¿Porqué la iba a tener? Simplemente somos amigos, o eso hacemos ver y creer al resto del mundo y a nosotros mismos.
Siempre se empieza igual, "no te quiero, sólo eres mi amiga". Pero todo acaba al revés, con mentiras para ambos porque somos miedosos y huimos, de todo aquello que nos promete felicidad simplemente por estar al lado de la otra persona.
Ahora es cuando yo sigo con mi mentira propia y me repito que no te echo de menos, que no extraño tus insultos, que para nada anhelo tus idas de pinzas y que jamás desee despertar al lado tuyo, cualquier día de la semana, con una camiseta tuya puesta.
Claro que no recuerdo las conversaciones que teníamos a las tantas de la madrugada al volver a casa en verano. He olvidado todo de ti, hasta tu aroma."
Todos los días quiero escribir lo mismo, negar todo, negármelo a mi misma por si hace efecto, Pero luego pienso en la idiotez que intento hacer, porque es imposible olvidarse de algo que jamás se ha tenido. Es un sin sentido borrar a alguien que apenas ha estado en tu vida. Es algo inusual tener que quitarse un aroma que solo oliste una noche entre decenas.
Sigo con mis idioteces, tonterías y demás sin sentidos que escriben mi vida. Aquí, en algún lugar del mundo, en un nuevo punto de esta ciudad.
No preocuparse, empiezo a hacerme a eso de no ver las estrellas, de no sentir los grillos, Empiezo a dejar de sentir vacío. Sólo siento añoranza de vez en cuando, sobre todo si me enseñan algo que me haga recordar, pero es pasajero.
Aprendo a vivir con sentimientos que eran nuevos.
27 de agosto de 2014
Mañanas diferentes.
He soñado toda la
noche con él, no sé si eso querrá decirme algo, pero me he levantado algo
cambiada.
¿Cómo un día puede
cambiar sólo por pedir hacer algo en un futuro?
Soñé que quedaba con
él, que esta vez sí que conseguíamos vernos, después de tantas veces una ya
pierde toda esperanza de que cada vez que vaya a decir "vamos a
vernos" acabe con un "lo siento, no puedo" o parecidos, que en
realidad no se sabe muy bien si no puede o si no quiere quedar.
Pero bueno, sigamos.
Nos veíamos, medio en broma medio en serio yo le decía de que quería hacer senderismo, salir por mitad del campo a pasear. El se sorprendía, pero toda
persona que nació en pueblo echa de menos eso cuando se va a vivir a una gran
urbe. Y eso me pasa a mi mucho estando allí en el levante.
Él se tomaba en
serio mi comentario, "¿porqué dejar para luego lo que se puede hacer
ahora?". Y mi sorpresa cuando me empieza a hablar. Mis consiguientes
comentarios de que tengo que volver de donde he venido, las reiteraciones a que
no estaba preparada para quedarme a dormir y una frase, no sé si lograré
olvidarla en algún momento, "por dormir, te recuerdo que me debes una
noche, y como ya te dije, creo que te quedaría mejor una camisa mía".
Y cómo no, he pasado
una noche estupenda, siento que he dormido 8h de un tirón y si acaso he dormido
6 y a ratos. Lo peor de todo, (o mejor, según como se vea) es que me he sentido
la mujer más plena al darme cuenta que era él quien me ponía una camiseta suya
para ir a dormir.
Y claro, ahora yo,
levantada, consciente de cómo están y cómo son las cosas, me he dado cuenta que
era una fantasía, la fantasía de los cuentos que leía de pequeña. Y me da
miedo, mucho. Sabiendo que eso es prácticamente imposible. Que nunca será tan
sencillo, porque ni si quiera quedar para un concierto es sencillo con él.
18 de agosto de 2014
Veamos.
Hablemos de sonreír, de crear imágenes para una vida. De ser positivos, de todo eso que me dijiste que hiciera. Hablemos de lo que dijiste que necesitaba y tenía para conquistar a cualquier hombre.
Hablemos de ti, de tus guiones preparados, de nuestros encuentros perfectamente planeados(por ti). Hablemos. Pero no de mi, no de mis lágrimas, no de mi pasado, que ya se que es algo difícil de ignorar. Me dijiste que no me dejara amilanar, me dijiste "se fuerte", cómo si ya no lo hubiera sido. Hablaste de mis defectos, pero no de ninguna de mis virtudes. Me aconsejaste que no corriera, que guardara a los tiempos. Pero claro, nunca me dijiste una virtud, no me dijiste "sonríe, porque tienes una sonrisa preciosa", ni me enseñaste que los golpes, aunque se vaya el moratón, siguen doliendo.
Te fuiste sin enseñarme miles de cosas, sin mostrarme una realidad muy distinta a la que yo estaba viendo.
Y claro, así estoy, aquí, perdida en no sé qué lugar del mundo, a punto de echarme a llorar, pero sin llegar a soltar lágrima. Desorientada, sin saber qué hacer o cómo actuar ante situaciones que me superan.
Aquí estoy, cual árbol, viendo pasar todo por delante de mi, pero sin poder moverme, paralizada porque lo que siento, desborda niveles no conocidos de emociones.
Me dijiste llámame si necesitas algo, pero te fuiste y no me diste nada para contactarte y pedirte consejo.
Hablemos de ti, de tus guiones preparados, de nuestros encuentros perfectamente planeados
Te fuiste sin enseñarme miles de cosas, sin mostrarme una realidad muy distinta a la que yo estaba viendo.
Y claro, así estoy, aquí, perdida en no sé qué lugar del mundo, a punto de echarme a llorar, pero sin llegar a soltar lágrima. Desorientada, sin saber qué hacer o cómo actuar ante situaciones que me superan.
Aquí estoy, cual árbol, viendo pasar todo por delante de mi, pero sin poder moverme, paralizada porque lo que siento, desborda niveles no conocidos de emociones.
Me dijiste llámame si necesitas algo, pero te fuiste y no me diste nada para contactarte y pedirte consejo.
30 de julio de 2014
De vuelta a la realidad.
Tren camino a Socuéllamos.
Hacer un viaje express, ida y vuelta en 24 horas. Ver pisos, calor y risas, pizza, cocacola y carreras para coger el tren.
Normalmente después de que te mientan no vas y confías en el primero que se te cruza en el camino, pero como soy yo y no tengo suficiente, lo hago. Y luego vendrán todos los "te lo dije" o "ya te avisé". ¿Pero qué sería la vida sin esos momentos?
Han pasado muchas cosas y pasarán más aún, pero no sé, hoy me siento distinta, de otra manera. Siento que al despedirme de él me han quitado un trozo de algo muy importante pero aún así me he sentido feliz.
Ha sido algo como lo que dijo Andrés, al despedirme he sentido que quería esa mano siempre cerca para cogerme. He sentido que quería despertar todos los días junto a él. No sé, llamarme rara quizá.
Continuo el viaje sin llegar todavía a Albacete. Cada vez más lejos y sintiendo ese vacío en el estómago, ese mismo, que en verdad, llevo años sin sentir. Los nervios de conocer a alguien, de estar con esa persona y de algo, no se explicar muy bien. Pero algo bonito que te mantiene la sonrisa en la boca todo el día.
Él quizá no lo sienta igual, o sí, o bueno, solo queda esperar. Y si pasara algo, pues no debo preocuparme, al menos de momento, creo.
Cada minuto que pasa y kilómetro que recorre este tren, me aleja de él, me devuelve a la realidad, pero también me recuerda que volveré. Que tengo que volver. Me hace darme cuenta por primera vez en meses que volver merece la pena y que es algo pendiente.
Volveré y disfrutaré de su compañía lo máximo posible.
Por cada minuto, un kilómetro. Menos días para volver.
Hacer un viaje express, ida y vuelta en 24 horas. Ver pisos, calor y risas, pizza, cocacola y carreras para coger el tren.
Normalmente después de que te mientan no vas y confías en el primero que se te cruza en el camino, pero como soy yo y no tengo suficiente, lo hago. Y luego vendrán todos los "te lo dije" o "ya te avisé". ¿Pero qué sería la vida sin esos momentos?
Han pasado muchas cosas y pasarán más aún, pero no sé, hoy me siento distinta, de otra manera. Siento que al despedirme de él me han quitado un trozo de algo muy importante pero aún así me he sentido feliz.
Ha sido algo como lo que dijo Andrés, al despedirme he sentido que quería esa mano siempre cerca para cogerme. He sentido que quería despertar todos los días junto a él. No sé, llamarme rara quizá.
Continuo el viaje sin llegar todavía a Albacete. Cada vez más lejos y sintiendo ese vacío en el estómago, ese mismo, que en verdad, llevo años sin sentir. Los nervios de conocer a alguien, de estar con esa persona y de algo, no se explicar muy bien. Pero algo bonito que te mantiene la sonrisa en la boca todo el día.
Él quizá no lo sienta igual, o sí, o bueno, solo queda esperar. Y si pasara algo, pues no debo preocuparme, al menos de momento, creo.
Cada minuto que pasa y kilómetro que recorre este tren, me aleja de él, me devuelve a la realidad, pero también me recuerda que volveré. Que tengo que volver. Me hace darme cuenta por primera vez en meses que volver merece la pena y que es algo pendiente.
Volveré y disfrutaré de su compañía lo máximo posible.
Por cada minuto, un kilómetro. Menos días para volver.
7 de julio de 2014
Julio.
Andrés me explicó que para él (igual que para mí) el amor es a primera vista, que si te dicen "dejame un tiempo para enamorarme" estás jodido. Que sé que es algo difícil de creer, pero es verdad, ¿cómo explicar si no el sentimiento hacia una persona que apenas conoces pero que quieres tener siempre contigo?
Yo no he llegado a darte vida y media, ni creo que haga falta, si no hay manera de que ahora te des cuenta de que te la daría... cómo lo voy a conseguir con el tiempo.
Creo que es hora de que me marche, de que me aleje un poco del ojo del huracán, que parece tranquilo, pero sé que luego viene otra vez la tormenta y el viento. Pensar en volver a los 11 años, hace 10 años de eso, creo que no hay marcha atrás.
Sólo espero que si algo tiene que pasar, pase.
Yo no he llegado a darte vida y media, ni creo que haga falta, si no hay manera de que ahora te des cuenta de que te la daría... cómo lo voy a conseguir con el tiempo.
Creo que es hora de que me marche, de que me aleje un poco del ojo del huracán, que parece tranquilo, pero sé que luego viene otra vez la tormenta y el viento. Pensar en volver a los 11 años, hace 10 años de eso, creo que no hay marcha atrás.
Sólo espero que si algo tiene que pasar, pase.
27 de junio de 2014
Hasta pronto Junio...
Aquí estoy una noche más, otro día, más cerca del sábado, promete ser especial.
Aunque siento que la estoy liando, que vuelvo a meter la pata. Que el miedo vuelve a recorrerme por dentro, para jugar conmigo. O quizá son los nervios. Me siento asustada, cuál niña un día de tormenta y rayos.
Me cobijo bajo las sábanas, aunque me muera de calor y me entran otra vez esas ganas de llorar.
Estamos en junio, mi mes, supuestamente, mi cumpleaños, el de ese señorito que a veces me saca de mis casillas, el de una pelirroja gallega... Junio es el mes de mil cosas, de que mi cabeza se sature y decida no acordarse ni de la hora que es. Y este año, junio me ha prometido muchas cosas y tengo miedo de que no se cumplan.
Vuelvo a ser otra vez pequeña. Esa niña que corría por el parque para llegar a tiempo a casa y que no le regañaran por llegar tarde. Vuelvo a ser la misma que se ilusionaba con una tontería, pero que le daba miedo no ser lo que la gente esperaba. Vuelvo a ser pequeña, con su presencia y sobre todo con su ausencia.
Vuelvo a ser la misma niña de hace 11 años, a la que aún le ilusionaba que llegara ese chico a darle su primer beso.
14 de junio de 2014
Mayo.
Mayo comenzó sin poder ser mejor. Me trajo visitas de quien ya tenía ganas de ver, aunque solo pasara un año desde la última vez que nos vimos, pero es que si por mi fuera pues no me separaba nunca de personas como ella.
Le siguió otra semana, con planes totalmente distintos, que sin comerlo ni beberlo me permitió conocer y compartir una cena con gente estupenda, que me recordó tiempos no muy lejanos. Personas entre las cuales alguna me dio un soplo en un momento que lo necesitaba, no sé qué ocurrió, pero me hizo darme cuenta a partir de ese momento de que necesitaba volver a ser lo que era. Que a partir de ahí tenía que empezar a caminar sin los tacones que me había impuesto.
Y a la semana siguiente, fue el día que esperé más que nada. Porque significaba que vería a alguien que me ha apoyado mucho sin saberlo. Pero también empezó la caída, la que te lleva al fondo de un pozo y aún así ha estado él. El que parecía conocer de siempre y apenas había llegado.
Le siguió otra semana, con planes totalmente distintos, que sin comerlo ni beberlo me permitió conocer y compartir una cena con gente estupenda, que me recordó tiempos no muy lejanos. Personas entre las cuales alguna me dio un soplo en un momento que lo necesitaba, no sé qué ocurrió, pero me hizo darme cuenta a partir de ese momento de que necesitaba volver a ser lo que era. Que a partir de ahí tenía que empezar a caminar sin los tacones que me había impuesto.
Y a la semana siguiente, fue el día que esperé más que nada. Porque significaba que vería a alguien que me ha apoyado mucho sin saberlo. Pero también empezó la caída, la que te lleva al fondo de un pozo y aún así ha estado él. El que parecía conocer de siempre y apenas había llegado.
Llegó como una cuerda, como algo que me evitara esa caída, con risas, con miles de tonterías y sin decirle "necesito esto". Y claro te dicen de volver a verlo y tú sientes miedo, pero como es la cuerda te da igual (¿qué puede pasar de malo con una cuerda?). Y ahí entra mi lado más infantil, se hace ilusiones y a dos semanas de la fecha, la semana que peor llevas, te dicen que tu ilusión se rompió, que no puede ser. ¿Cómo te levantas en ese momento? ¿Cómo consigues sobreponerte y seguir como si nada? Pues de ninguna manera. Solo queda esperar acontecimientos.
10 de junio de 2014
Tic tac, tic tac...
Y así pasa el día, a cuenta gotas, con las manecillas del reloj señalando la hora y cada vez más nerviosa. ¿Por qué? Realmente no lo sé. Imagino que será hablar con él, o porque otro año más ha pasado y me veo el día de antes estudiando para unos exámenes que significan lo que nadie puede sospechar.
Otro año más, un año más vieja (y como algunos me dirían, más pelleja). Otro año lejos de gente a la que quiero, imposible verlos y me desánimo, todo mi mundo cae. Se desvanece y me siento sola. Sé que no es así, pero es algo inevitable.
Me pregunto qué hago realmente aquí. El otro día me lo preguntaron, me insistieron en que siguiera escribiendo, que se me da bien. O eso dicen y yo no sé cómo continuar ni mis historias que tengo por la mitad.
Hoy es un día malo, nefasto, pre-cumpleaños y sin saber realmente mi destino, qué quiero o en qué me puedo sujetar para no caer de nuevo. Aquí sigo, en esta habitación en un piso de estudiantes, en mi rincón, en el sitio más colorido, pero en el que cada vez extraño más no estar con otras personas.
Tic tac... Escucho el reloj de fondo y sólo espero que por esta noche se congele y mañana tarde en llegar.
(1/5 de exámenes hechos, ¿cuántas pensáis que aprobaré a este paso?)
Otro año más, un año más vieja (y como algunos me dirían, más pelleja). Otro año lejos de gente a la que quiero, imposible verlos y me desánimo, todo mi mundo cae. Se desvanece y me siento sola. Sé que no es así, pero es algo inevitable.
Me pregunto qué hago realmente aquí. El otro día me lo preguntaron, me insistieron en que siguiera escribiendo, que se me da bien. O eso dicen y yo no sé cómo continuar ni mis historias que tengo por la mitad.
Hoy es un día malo, nefasto, pre-cumpleaños y sin saber realmente mi destino, qué quiero o en qué me puedo sujetar para no caer de nuevo. Aquí sigo, en esta habitación en un piso de estudiantes, en mi rincón, en el sitio más colorido, pero en el que cada vez extraño más no estar con otras personas.
Tic tac... Escucho el reloj de fondo y sólo espero que por esta noche se congele y mañana tarde en llegar.
(1/5 de exámenes hechos, ¿cuántas pensáis que aprobaré a este paso?)
14 de mayo de 2014
Lo que trae la lluvia.
Nos volvemos a encontrar. Tú, hoja en blanco. Yo, llena de palabras, de ideas aún por ordenar. Parece que nos llevamos bien, pero sabemos bien que no es así.
Acudo a ti como escape, eso ya lo sabes bien, sólo hay que mirar que hago con el resto de hojas en blanco, escribo en ellas como escribo en ti y luego, si te he visto no me acuerdo, ahí se quedan. ¿Me odiarán? ¿Me odiarás tú?
Hoy llueve, como lleva meses sin llover, ya no son días de ir de manga corta, de ese calor que para algunos ya era insoportable, y eso que aún no llegó lo peor. Está el día gris y me desperté sonriendo, pero de verdad, una sonrisa sincera, de las que ya no me salían. Pero se me fue borrando, se esfumó aún sin saber ni cómo ni porqué. Me gustaría que volviera, no sé si algún día lo hará, espero que así sea. Mientras tanto, llenar espacios vacíos está siendo fácil, aunque aún duelen los recuerdos de un día de octubre, o los de una tarde de febrero. Esos siguen grabados y ver los autobuses es como recaer en manos de ellos. Y duele, pero lo logro soportar. ¿Cuánto tiempo seguiré así? Es algo que me preguntó muy a menudo. Quizá todo cambie alguna tarde o alguna mañana o algún día de estos, o del mes que viene. ¡Quién sabe!
He vuelto corriendo, con la lluvia mojándome y me ha dado por pensar que quizá todo lo que me ha ido pasando a lo largo de la última semana era por alguna razón. He parado y he decidido que me daba lo mismo mojarme, he comenzado a caminar y mientras he vuelto a disfrutar de lo que llevaba extrañando desde que vine aquí. El olor a la tierra mojada, a las gotas que son escondite de lágrimas y una forma de esconderme de mi mundo.
Acudo a ti como escape, eso ya lo sabes bien, sólo hay que mirar que hago con el resto de hojas en blanco, escribo en ellas como escribo en ti y luego, si te he visto no me acuerdo, ahí se quedan. ¿Me odiarán? ¿Me odiarás tú?
Hoy llueve, como lleva meses sin llover, ya no son días de ir de manga corta, de ese calor que para algunos ya era insoportable, y eso que aún no llegó lo peor. Está el día gris y me desperté sonriendo, pero de verdad, una sonrisa sincera, de las que ya no me salían. Pero se me fue borrando, se esfumó aún sin saber ni cómo ni porqué. Me gustaría que volviera, no sé si algún día lo hará, espero que así sea. Mientras tanto, llenar espacios vacíos está siendo fácil, aunque aún duelen los recuerdos de un día de octubre, o los de una tarde de febrero. Esos siguen grabados y ver los autobuses es como recaer en manos de ellos. Y duele, pero lo logro soportar. ¿Cuánto tiempo seguiré así? Es algo que me preguntó muy a menudo. Quizá todo cambie alguna tarde o alguna mañana o algún día de estos, o del mes que viene. ¡Quién sabe!
He vuelto corriendo, con la lluvia mojándome y me ha dado por pensar que quizá todo lo que me ha ido pasando a lo largo de la última semana era por alguna razón. He parado y he decidido que me daba lo mismo mojarme, he comenzado a caminar y mientras he vuelto a disfrutar de lo que llevaba extrañando desde que vine aquí. El olor a la tierra mojada, a las gotas que son escondite de lágrimas y una forma de esconderme de mi mundo.
28 de abril de 2014
TAG: Yo leo porque leer mola.
Hola señoritos y señoritas (en su mayoría), os dejo algo que vi en el espacio de Gatos de Biblioteca, y que me gustó mucho la idea. Es una forma de mostrar lo que más me gusta, los libros. Además de que así me conocéis un poco mejor quien no me conozca ya.
Nada más, espero volver prontito con algo de lo mío. Os dejo con el Tag.
Nada más, espero volver prontito con algo de lo mío. Os dejo con el Tag.
17 de abril de 2014
Concurso en Maquiyonquis.com
Llevo mucho tiempo sin escribir, la universidad es lo que tiene.
No doy ni para hacer todos los informes de prácticas, pero para las chicas que me seguís, o para las novias o chicas especiales. Os traigo un sorteo, no soy muy de maquillarme, ni si quiera de soretos, pero me pareció interesante.
Es por un segundo aniversario, y por tal dos premios, y a mi la página me gusta mucho.
Así que, os aconsejo participar, es un buen regalo el que os podéis llevar ;)

No doy ni para hacer todos los informes de prácticas, pero para las chicas que me seguís, o para las novias o chicas especiales. Os traigo un sorteo, no soy muy de maquillarme, ni si quiera de soretos, pero me pareció interesante.
Es por un segundo aniversario, y por tal dos premios, y a mi la página me gusta mucho.
Así que, os aconsejo participar, es un buen regalo el que os podéis llevar ;)

El premio 1 contiene:
· Paleta Naked 3 de Urban Decay
· Pack duo de labiales Lil' Lip de Laqa&co
· Esmalte + Glitter de Nail Rock azul
El premio 2 contiene:
· Paleta Au Naturel de Sleek
· Tinted lip butter de Everyday Minerals en "Blooming Mauve"
· Esmalte + Glitter de Nail Rock azul
22 de marzo de 2014
Cosas de un pasado, un principio.

Cuando llegamos alli, despues de trece años, solos sin padres, cogidos de la mano, como haciamos antes, todo seguía igual, menos aquel arbol en el cual nos cobijamos, ese era mas grande, sí, lo miramos a la vez, hacia calor, daba muchisimo el sol, decidimos sentarnos y pasar allí esa calida tarde de verano, tu móvil empezó a sonar, era tu amigo, aquel que te volvió a unir conmigo, se lo cogiste y le dijiste que estabas ocupado, que ya le llamaría, aunque no sería así. Apagaste el telefono, no querías que nadie molestara esa tarde.
Me cogiste y me abrazaste, estaba cansada y me invitaste a que me acostara apoyada en tu hombro, nunca imaginé un momento así, pero fue pefecto. Me quedé dormida, me llamaste a los 30 minutos, mi movil estaba vibrando, yo no lo apagué esperaba una llamada importanté, pero lo puse en vibrador. Era esa llamada de la que te habia hablado, lo cogiste y me llamaste, pues sabías que era demasiado importante para mí, tanto como ese momento contigo.
Lo cogí, me avisaron, llegó el momento de decirte la verdad. Susurrandote al oido te dije que miraras al cielo. Leiste el texto que entre blanco y azules habia escrito "Te quiero" ponía, tú me miraste, me besaste y al oído me dijiste que nunca me dejarías, sonreí y te besé, habias cambiado, ya no eras ese niño que me quería por ser guapa y bastante coqueta, me quería por todo, con defectos incluidos, aunque siempre me dijeses que no tenía ninguno.
Me volviste a besar, esta vez diferente a todas las demás, un beso más intenso, como muestra y firma de esa promesa que siempre has cumplido.
Pasaron las horas y llegó el momento más esperado, volvimos a mi casa, allí estaban esas dos bolsas juntas, una azul turquesa que demostraba que era mi regalo, sabías que me encantaba coleccionar bolsas y más contu perfume de recuerdos; otra roja, con tu regalo esperando, no te imaginabas que sería, pues siempre te sorprendía. Las cogimos y salimos corriendo por las escaleras, como hacíamos de pequeños. Llegamos a la puerta, la abriste y me enseñaste un casco, tú te acababas de sacar el carnet, me invitaste a llevarme, accedí y me llevaste a esa fuente testigo de tantos regalos y besos. Intercambiamos regalos, te sorprendiste como tantas veces te he hecho hacer, me diste un beso en la mejilla, sabía que te gustaría. Abrí el mio, ¿un llavero? No entendí, me dijiste que lo abriese, me sorprendiste, estaba grabado, con el dia de ese primer beso. Te miré, sonreí y sin querer se me escapó una lagrima. Miré en la bolsa de nuevo, había una tarjeta, tenías todo cronometrado, la abrí y te besé.
Llegó el minuto de irnos, teniamos la comida. Me diste "mi casco" que tenía mi nombre grabado en ese azul que tanto me gusta. Llegamos a tu casa, allí estaban tus padres con los míos, hablando como tanas veces habían hecho, nunca se imaginaron en ese marco temporal, nos sentamos y empezamos a comer. Llegó el postre y antes de qe nuestras madres se levantaran decidiste dar un paso, te levantaste y empezaste a declararte delante de ellos, de tu bolsillo sacaste un anillo, ese que definitamente decía que me amabas. Lo colocaste en mi mano, y en voz tímida pero sellante dijiste "este es el sello de toda mi vida contigo". Sonreí, me levanté y te besé, no era una alianza ni una pedida, pero era todo lo que hacía falta para sellar esa confianza y esa compañía de 12 años juntos.
Terminó la comida, mi padre se acercó a ti, te dijo la verdad, lo que nostros ya sabiamos, nadie se imaginaba que estariamos juntos siempre. Fue terminando mis vacaciones, tenía que volver al colegio, a aquel que tú sabias que no me gustaba ir.
Me acompañaste el primer día, al segundo tubiste que voler a tu pueblo, alejado otra vez de mi, por esos 400 km.
Me preguntaron los años que llevavamos juntos, no respondí, empezaron a decir que habiamos cortado, entonces decidí enseñar ese "sello" que me diste en la comida, y dije que estaríamos siempre juntos, tú llegaste en ese momento y besandome en los labios de nuevo, decidiste despedirte de mí durante otros seis meses.
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